
LALA es un servicio en línea que permite reproducir en tiempo real y GRATIS sin ningún tipo de publicidad, música en tu computadora, además te permite recibir reportajes y críticas de DJs o expertos y compartir comentarios, además de comprar canciones desde solo 10 centavos de dolar. Toda la música ofrecida es DRM free es decir sin protección y puede ser reproducida en tu iPod o en cualquier reproductor MP3. LALA tiene un repertorio de más de 8 millones de tunes o canciones y su subscripción es totalmente gratis.
La misión de LALA es ofrecer música en la Web, accesible para cualquier persona y permite compartir tu música con otras personas. El servicio de LALA es basado en cloud computing o basado en la red, LALA revisa el disco duro de sus subscriptores y crea listas o librerias de música en línea que hacen match o que coinciden con la collección del usuairo, haciendo que otros usuarios puedan bajarse esa música gratis, adicionalmente usted puede comprar las canciones desde $10 hasta $79 centavos de dolar. Con LALA la librería de música de una persona siempre estará disponible en el Web, en teléfonos celulares y en cualquier otro dispositivo con acceso a la Web.
LALA permite a los usuarios reproducir o escuchar su música desde el Web, como Pandora.com, pero a diferencia de Pandora permite compartir las librerias de música y bajarlas a su reproductor MP3. De acuerdo al New York Times LALA con tan solo 4 años acaba de ser comprada por Apple, muy probablemente Apple entrará en el negocio de la reproducción de música en tiempo real desde el Web. Esta adquisición ocurre solo a pocos meses de que LALA fuera integrada al servicio de Google Onebox, un servicio de Google que permite reproducir música directamente desde una página de resultado de búsqueda de Google. Este acuerdo de compra le garantizará a Apple pasar del negocio de iTunes que solo esta limitado a que los usuarios compren las canciones y las bajen a sus computadoras locales a un negocio basado en la red, es decir en cloud based music o música que se puede reproducir desde la red.
Pueden leer el artículo completo en el New York Times
